Queer

Sinopsis

En búsqueda de mi identidad, si es que hay alguna, un viaje de transformación de mi cuerpo, mente y el cambio de todo lo que pensaba que me definía. Analizando mi infancia y todos los recuerdos de transición para la actual deconstrucción. 

Extracto

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Soy queer. 

No sé ni como he llegado a este punto, dónde leí la palabra por primera vez, no recuerdo como sonaba en mi cabeza ni tampoco entiendo porqué me ha costado tantos años darme cuenta de esto y si es que esto es algo más que contradicciones constantes hacia mi cuerpo, mi identidad de expresión y mi vida. 

 

No supone tener más contradicciones que las que ya tenía, sólo que ahora estas contradicciones tienen nombre, son una palabra y siento tranquilidad por saber que estas contradicciones pueden formar parte de mi sin ser por defecto algo negativo. 

 

Aún no siento orgullo, como con la homosexualidad, esto también es un viaje, un viaje conmigo misma que pasa por la comprensión y el respeto, viaje largo hasta llegar a sentir orgullo por esa condición por la que te has sentido señalado toda tu vida. No siento orgullo por no sentirme mujer, ni hombre. De momento sólo me tranquiliza saber que puedo no ser mujer, ni hombre.

 

Si estoy orgullosa de darme la oportunidad de pensar eso sobre mí, no sé cómo de largo será el viaje de deconstrucción, si me cansaré por el camino y abandonaré o llegaré al final de algo, ese algo que no es otra cosa que sentirme en mi propia piel, en mi propio espacio, un espacio pequeño pero que espero que sea igual de oscuro y luminoso a la vez, como siempre lo he soñado. 

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A los cuatro años cogí unas tijeras y sin mucha habilidad corté a pedacitos un vestido de flores con un lazo enorme en la cintura que mi madre guardaba en el armario de las prendas de vestir especiales y que me iba a colocar en cuanto pudiese, siempre era una buena ocasión para vestir a una niña con un vestido precioso de flores, cualquier cumpleaños, reunión familiar, comida fuera de casa, visita médica, audición de música o pasear un domingo. He hablado con mi madre varias veces sobre el tema, ella no era consciente de lo que me suponía a mi ponerme un vestido. Aún ahora me cuesta explicar lo que supone, supone disforia, no tiene nada que ver con gustos, colores, modas, eso es lo que más me ha costado entender y con lo que normalmente más tienes que dar explicaciones. 

Que no me gustaran los vestidos de flores a los cuatro años es algo normal, de hecho seguro que todos tenemos recuerdos de cosas desagradables de nuestra infancia, pero que a los cuatro años decida coger unas tijeras y destrozar un vestido de flores para evitar que mi madre me lo ponga y me exhiba así, es otra cosa, y que además este hecho signifique algo muy concreto para mis recuerdos, siendo ahora parte crucial para mi deconstrucción.

 

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